Por qué dos clínicas te cotizan el mismo implante con miles de pesos de diferencia
Pediste tres cotizaciones de implante y no se parecen en nada. Te explicamos qué está adentro y qué está afuera de cada precio, para que compares lo comparable y no elijas por el número más chico.
- La mayoría de las diferencias de precio entre clínicas no vienen del implante: vienen de lo que cada cotización incluye y de lo que deja fuera.
- Un implante, un pilar y una corona son tres cosas distintas. Muchos precios “desde” son solo la primera.
- La marca del implante sí cambia el costo, y sí importa, pero por una razón que casi nadie explica: los repuestos.
- El precio más bajo suele ser el que tiene más cosas por fuera. No siempre, pero suele.
- Hay cinco preguntas que ponen a todas las cotizaciones en la misma vara. Están al final.
El problema no es que mientan, es que están cotizando cosas distintas
Cuando pides tres presupuestos de implante y te llegan con miles de pesos de diferencia, la conclusión fácil es que alguien te está viendo la cara. A veces pasa. Pero lo más común es más aburrido: cada clínica te está cotizando un alcance distinto y ninguna te lo está diciendo.
Es como pedir el precio de un coche y que uno te cotice el coche, otro el coche con seguro y placas, y el tercero solo el enganche. Los tres números son verdad. Ninguno es comparable.
Lo primero: un implante son tres piezas, no una
Esta es la confusión que más dinero cuesta.
El implante es el tornillo de titanio que va dentro del hueso y reemplaza la raíz. No se ve.
El pilar, o aditamento, es la pieza que conecta el tornillo con el diente que se ve. Es chica y se olvida en las cotizaciones todo el tiempo.
La corona es el diente. Es lo que tú llamas “el implante” cuando hablas de esto en tu casa.
Cuando una clínica publica “implantes desde $8,000”, casi siempre está hablando del primero. La corona va aparte y el pilar también. Cuando otra te cotiza $25,000, muy posiblemente esté cotizando los tres juntos y ya estén incluidos los estudios.
En TAND el implante va de $15,000 a $20,000 por pieza y la corona se cotiza aparte. Lo decimos así, en ese orden, precisamente porque es donde nace la confusión. No es el número más bonito para poner en un anuncio, pero es el que corresponde a lo que vas a pagar.
Segundo: los estudios
Un implante bien planeado necesita ver el hueso en tres dimensiones. Eso es una tomografía, no una radiografía normal.
Hay cotizaciones que la incluyen y hay cotizaciones que la dejan fuera porque el plan es cobrarla en la primera cita. Otras simplemente no la hacen, y ahí el ahorro es real pero el riesgo también: sin ver el hueso, la decisión de si necesitas injerto se toma en el quirófano, contigo ya acostado.
Tercero: el injerto de hueso
Este es el que más pleitos genera, y merece su propio artículo, pero en corto: si perdiste el diente hace años, es probable que necesites hueso. Si el presupuesto que te dieron no menciona el injerto, hay dos posibilidades. O tu caso no lo necesita y te lo deberían haber escrito. O sí lo necesita y te lo van a decir después, cuando ya pagaste el anticipo y es incómodo echarse para atrás.
Las dos posibilidades se distinguen con una sola pregunta, y viene al final.
Cuarto: la marca del implante, y la razón que nadie explica
Sí, hay implantes de $3,000 y de $15,000 en el mercado dental, y la diferencia es real. Pero el argumento que suele darse, que unos “se integran mejor”, es solo la mitad, y en casos sencillos la diferencia clínica es menor de lo que se dice.
La razón importante es otra: los repuestos y la continuidad.
Un implante es una pieza que va a estar en tu boca veinte o treinta años. En ese tiempo puede necesitar que le cambien el pilar, que le hagan una corona nueva, que le pongan un tornillo distinto. Todo eso requiere componentes de ese sistema específico, que no son intercambiables entre marcas.
Las marcas establecidas llevan décadas en el mercado, están en todos los países y cualquier dentista puede conseguir sus componentes. Las marcas baratas que aparecen y desaparecen dejan a la gente con un tornillo en el hueso para el que ya nadie fabrica piezas. Cuando eso pasa, la única salida es retirar el implante y empezar de cero, y esa cirugía cuesta mucho más de lo que se ahorró al inicio.
Por eso vale la pena preguntar la marca. No para presumirla: para saber que dentro de quince años, si te mudas de ciudad, otro dentista va a poder darle mantenimiento.
Quinto: quién lo va a poner, y cuántas veces lo ha hecho
Un implante en un hueso generoso, en una zona que no se ve, es un procedimiento accesible. Un implante frontal con poco hueso, o una boca completa, no lo es.
La experiencia del cirujano no aparece en ninguna cotización pero está adentro del precio. Es legítimo preguntarla y es legítimo que cueste más.
Sexto: lo que pasa después
Casi ninguna cotización dice cuántas citas de control incluye ni qué pasa si algo falla.
Pregunta si las revisiones van adentro. Pregunta si hay garantía y de qué: sobre el implante, sobre la corona, por cuánto tiempo, y qué la invalida. Una garantía por escrito no es un extra de lujo, es la señal más clara de que la clínica planea seguir ahí cuando la necesites.
Las cinco preguntas que ponen todo en la misma vara
Haz estas cinco a cada clínica que te cotice, y las diferencias de precio dejan de ser un misterio:
- ¿Este precio incluye implante, pilar y corona, o solo alguno?
- ¿Están incluidos los estudios? ¿Van a hacer tomografía antes de darme el precio final?
- ¿Mi caso necesita injerto de hueso? Si sí, ¿está adentro de este número o va aparte?
- ¿Qué marca de implante usan y desde cuándo la manejan?
- ¿Cuántas citas de control incluye y qué garantía tengo por escrito?
Cuando las cinco están contestadas, casi siempre resulta que las cotizaciones que parecían muy distintas están a mucha menos distancia de la que parecía. Y las que siguen estando lejos, ahora sabes por qué.
Una cosa más sobre elegir por precio
No estamos diciendo que lo caro sea mejor. Hay clínicas caras que cotizan igual de incompleto y hay clínicas accesibles que entregan todo por escrito desde el principio.
Lo que sí decimos, porque lo vemos seguido, es que el paciente que llega a corregir un implante mal puesto termina pagando dos veces: la cirugía de retiro, el tratamiento del hueso dañado, la espera, y el implante nuevo. Ese segundo intento cuesta bastante más que la diferencia que se quiso ahorrar en el primero.
Cómo lo hacemos aquí
En TAND publicamos el rango del implante, $15,000 a $20,000 por pieza, y decimos de frente que la corona y el injerto se cotizan aparte. Te entregamos el presupuesto completo por escrito, con cada concepto por separado, antes de que pagues nada.
Si vienes con una cotización de otra clínica y quieres que te ayudemos a leerla, también se vale. Aunque no te trates aquí, salir sabiendo qué te están cobrando es mejor que elegir por el número más chico.
La videovaloración con un dentista es gratis y dura quince minutos.
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